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Qué es el email marketing y los 5 correos que todo negocio local debería tener
El email marketing es escribir por correo a las personas que ya te conocen, con su permiso, para que vuelvan. No es mandar ofertas a todo el mundo: es tener una lista que es tuya y unos pocos correos que trabajan solos. Aquí tienes cómo empezar sin saltarte la ley y los cinco correos que pondría en marcha en cualquier negocio. El cuarto es el que más se olvida.

En resumen
- Email marketing es usar el correo para mantener el contacto con clientes y personas interesadas que han aceptado recibir tus mensajes.
- Su gran ventaja: la lista de contactos es tuya. No depende de un algoritmo ni de que una red social cambie sus reglas.
- Para enviar publicidad por correo necesitas consentimiento previo, con una excepción para clientes que ya te han comprado (artículo 21 de la LSSI).
- Cinco correos cubren casi todo: bienvenida, recordatorio, reseña, recuperar clientes y temporada.
- Lo que importa medir no son las aperturas, sino las citas, reservas y ventas que salen de cada envío.
Qué es el email marketing, sin jerga
Piensa en la libreta de una peluquería de barrio. Nombres, teléfonos, «mechas cada seis semanas», «no le gusta el secador fuerte». Esa libreta vale oro. El email marketing es lo mismo, pero con correo: una lista de personas que te conocen y unos mensajes que les llegan en el momento en que les sirven.
Hay dos tipos de envío. Los automáticos salen solos cuando pasa algo: alguien se apunta, tiene una cita mañana o lleva meses sin venir. Las newsletters (boletines) las envías tú cuando tienes algo que contar: una novedad, un consejo de temporada, un cambio de horario.
Para un negocio local, los primeros son los que antes se notan. Se preparan una tarde y trabajan todo el año.
¿Por qué le sirve a un negocio local si ya tiene redes?
Porque tus seguidores no son tuyos. Son de la red social. Ella decide a cuántos les enseña tu publicación, y si mañana cambia el algoritmo o te bloquean la cuenta, pierdes el contacto con todos de golpe.
Con el correo pasa al revés. La lista es tuya: la puedes llevar de un programa a otro, nadie decide por ti quién la ve y llega a la bandeja de entrada de alguien que ya sabe quién eres.
Y aquí viene lo interesante. Al cliente que ya te ha comprado no hay que convencerle de nada: solo recordarle que existes. Ese es el terreno donde el correo gana a cualquier anuncio.
No sustituye a lo demás. A los clientes nuevos te los trae Google: tu ficha, el mapa, tu web. Por eso trabajamos el SEO local en Madrid para captar y el correo para que esos clientes vuelvan.
Cómo empezar sin saltarte la ley
Esta parte asusta más de lo que es. Hay dos normas que importan y caben en cinco reglas.
La primera es la Ley 34/2002 de servicios de la sociedad de la información, la LSSI (texto consolidado del BOE, consultado en octubre de 2026). Su artículo 21 prohíbe enviar publicidad por correo electrónico a quien no la haya solicitado o autorizado expresamente. La segunda es el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) (consultado en octubre de 2026), que dice cómo tiene que ser ese permiso.
- Pide permiso de verdad. El RGPD define el consentimiento como una manifestación de voluntad «libre, específica, informada e inequívoca». Una casilla ya marcada no vale: hay que marcarla.
- Guarda la prueba. Según el artículo 7 del RGPD, tienes que poder demostrar que esa persona aceptó. Un formulario que registra fecha y origen del alta te lo resuelve.
- La excepción de tus clientes. El artículo 21.2 de la LSSI permite escribir sin ese permiso previo a quien ya te ha comprado, si conseguiste su correo de forma lícita y le hablas de productos o servicios tuyos parecidos a los que contrató. Al taller que te cambió las ruedas le vale para avisarte de la revisión; no para venderte un seguro de otra empresa.
- Baja fácil, siempre. En ese caso, la ley exige ofrecer una forma sencilla y gratuita de oponerse al recoger el dato y en cada correo. Y el artículo 22 permite a cualquiera retirar su permiso cuando quiera. Un enlace de baja visible en cada envío lo cumple.
- Que se sepa quién escribe y que es publicidad. El artículo 20 de la LSSI pide que la comunicación comercial sea claramente identificable como tal y que se vea en nombre de quién se hace.
¿Y las bases de datos que se venden? Olvídate. El permiso que exige la ley se lo da cada persona a quien le escribe; no viaja con una lista comprada. Tus dudas concretas, confírmalas con tu asesor: esto es la base, no un dictamen.

Los 5 correos que todo negocio local debería tener
Los ejemplos son ilustrativos, con negocios inventados de la zona. Cámbiales el nombre y el tono, y te sirven.
1. Bienvenida: el primer correo es el que más se lee
Sale en cuanto alguien se apunta. Quién eres, qué puede esperar de tus correos y un primer motivo para venir. Breve.
Ejemplo: una frutería de Galapagar. Asunto: «Bienvenida a la frutería: esto es lo que te contaremos». Cuerpo: qué fruta llega cada semana, que los pedidos se pueden encargar la víspera y el horario del sábado.
2. Recordatorio: el que evita la silla vacía
Una cita olvidada es un hueco que ya no vendes. El recordatorio sale uno o dos días antes, con fecha, hora, dirección y cómo cambiarla.
Un recordatorio que solo informa de la cita no es publicidad: la LSSI define la comunicación comercial como la que promociona bienes o servicios. Si le añades una oferta, pasa a serlo y le aplican las reglas de arriba.
3. Reseña: pedirla cuando el cliente aún sonríe
Al día siguiente del servicio. Una línea de agradecimiento y el enlace directo a tu ficha de Google para dejar la opinión. A todos los clientes, no solo a los contentos, y sin nada a cambio: las políticas de Google no permiten ni pedirlas de forma selectiva ni regalar descuentos por ellas. Te lo contamos en detalle en cómo optimizar la ficha de Google.
4. Recuperar clientes: el que más se olvida
Este es el que prometí arriba. Casi nadie lo tiene, y es el que más dinero deja encima de la mesa.
Sale solo cuando alguien lleva un tiempo sin venir, el que tenga sentido en tu negocio. No hace falta descuento. Basta con un «te echamos de menos» con algo concreto.
Ejemplo: un taller de Collado Villalba. Lucía cambió el aceite hace un año y no ha vuelto. El correo le llega solo: «Tu coche ya toca revisión. Si quieres, te guardamos hueco el martes por la mañana». Lucía no se había ido a otro taller. Simplemente, se le había pasado.
Y fíjate: a una clienta así le escribes dentro de la excepción de clientes de la LSSI, porque le ofreces el mismo servicio que ya contrató.
5. Temporada: el que llega antes que la competencia
Vuelta al cole, Navidad, cambio de neumáticos, revisiones antes del verano. Un correo de temporada enviado con unas semanas de margen llena la agenda antes de que el cliente se ponga a buscar en Google.
Ejemplo: una óptica de Majadahonda escribe a finales de agosto a las familias con niños: «Antes de empezar el curso, revisión de vista. Reserva aquí tu hora».
¿Quieres estos cinco correos funcionando solos? Ordenamos tu lista, preparamos formularios de alta con consentimiento claro, escribimos los correos y los dejamos activos. Tú solo revisas y apruebas.
Cómo hacer una newsletter que no acabe en la papelera
- Un tema por correo. Si cuentas cinco cosas, no se queda ninguna.
- Asunto concreto. «Ya tenemos castañas de El Bierzo» se abre; «Newsletter de octubre», no.
- Un solo botón. Reservar, llamar, ver la novedad. El lector tiene que saber qué hacer después.
- Pensado para el móvil. Texto corto, letra grande, botón que se pulse con el pulgar.
- Un ritmo que puedas sostener. Mejor un correo al mes durante años que cuatro en enero y ninguno en marzo.
Qué medir para saber si funciona
| Dato | Qué te dice | Cómo usarlo |
|---|---|---|
| Aperturas | Si el asunto interesa. | Orientativo: algunos programas de correo cargan las imágenes solos y cuentan aperturas que no lo son. |
| Clics | Si el contenido convence. | Compara correos entre sí, no con cifras de otros sectores. |
| Bajas | Si escribes demasiado o de lo que no toca. | Un pico de bajas tras un envío es un aviso. |
| Rebotes | Direcciones que ya no existen. | Límpialas: una lista sucia perjudica a toda la lista. |
| Citas, reservas, ventas | Si el correo trae dinero. | Es el dato que manda. Usa enlaces o códigos propios por envío para saber de dónde viene cada uno. |
Si solo puedes mirar una cosa, mira la última. Lo demás sirve para mejorar los correos; esa dice si merecen la pena.
Lo que te llevas
- El email marketing es tu lista, tus clientes y tu canal, sin depender de un algoritmo.
- Empieza con permiso y con baja fácil: consentimiento, la excepción de clientes de la LSSI y un enlace de baja en cada envío.
- Con cinco correos automáticos (bienvenida, recordatorio, reseña, recuperar clientes y temporada) cubres casi todo.
Si prefieres que lo montemos contigo, eso es lo que hacemos con los correos que recuperan clientes: lista ordenada, correos escritos y resultados medidos cada mes.
Quiero mis correos automáticos
Y si tus contactos están repartidos entre la agenda del móvil, las facturas y una hoja de cálculo, el siguiente paso suele ser ordenarlos. Te contamos cómo en CRM para pymes: qué es y cómo empezar.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el email marketing en pocas palabras?
Es usar el correo electrónico para mantener el contacto con las personas que ya te conocen y han aceptado recibir tus mensajes: darles la bienvenida, recordarles una cita, pedirles una reseña o avisarles de una novedad. La diferencia con las redes es que la lista de contactos es tuya.
¿Puedo enviar publicidad por correo a mis clientes sin pedirles permiso?
Solo en un caso: la Ley 34/2002 (LSSI), en su artículo 21, permite escribir a quien ya te ha comprado si conseguiste su correo de forma lícita y le ofreces productos o servicios tuyos parecidos a los que contrató. Aun así, tienes que darle una forma sencilla y gratuita de darse de baja al recoger el dato y en cada envío. Para todos los demás, hace falta su consentimiento previo.
¿Puedo comprar una base de datos de correos para empezar?
No es buena idea. La LSSI exige que el envío de publicidad por correo lo haya solicitado o autorizado expresamente cada destinatario, y ese permiso se da a quien envía, no viaja con una lista comprada. Además, a quien no te conoce no le interesa lo que le mandas.
¿Cada cuánto debería enviar una newsletter?
No hay una cifra oficial. La regla útil es enviar solo cuando tengas algo que le sirva al lector y mantener un ritmo que puedas sostener: para muchos negocios locales, un correo al mes y los automáticos (bienvenida, recordatorio, reseña) funcionando solos.
¿Qué es mejor, la newsletter o los correos automáticos?
Para un negocio pequeño, los automáticos suelen ser el primer paso, porque se preparan una vez y salen solos en el momento justo. La newsletter viene después, cuando ya tienes lista y algo que contar con regularidad.
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